La jornada de ayer en Alsamora fue una verdadera delicia. Este tipo de conciertos un poco informales, naturales, al aire libre, son una gozada. Nuestra compañera y sus vecinos nos recibieron con los brazos abiertos y cantamos muy a gusto a pesar del frío y las pobres condiciones acústicas, normales al cantar en la calle. Después nos invitaron a degustar con ellos tres grandes paellas diferentes, a cual más sabrosa, y pasteles, vino, cava, orujo, café, en fin, menos mal que habíamos alquilado un autobús. La reunión de conceptos como amistad, música, gastronomía y convivencia dieron como resultado una experiencia muy agradable.